viernes, 13 de abril de 2012

INVASIÓN DE RADIO EMISORAS EN EL DIAL. CANTIDAD Y PÉSIMA CALIDAD. ¡NO HAY QUÉ OIR!

Este criticón que ha hallado su lugar especial para decir sus verdades y que reconozco no son todas, esta vez va a lo que fue su querida profesión. Fuimos locutores desde la década de 1950 hasta antes del 2000. Nos iniciamos en Radio Victoria y que fue una satisfacción inolvidable. Verdadera radio. Con programas para todos. Artistas criollos e internacionales. Los mejores en las horas estelares de la noche y con auditorio repleto de gente. El animador y el locutor comercial, nos sentíamos orgullosos de serlo. Nadie conocía tu rostro, salvo algún periodista te entrevistara y editara tu foto y la publicara en su periódico. Así era la radio.

Pocas emisoras y gran calidad de programaciones. El radioteatro con lo novelesco y también con los grandes de la literatura, en adaptaciones de primera. Ser locutor en una emisora de esos tiempos, era un honor y orgullo para su familia. Existía el Director Artístico y las autoridades del gobierno no permitían romper las reglas de la buena educación y evitaban el libertinaje. Nadie decía lo que quería, porque todo se basaba en los libretos que redactaban los productores de programas. Generalmente el dueño de la emisora ponía el visto bueno y que no necesariamente era lo acertado.

Puedo garantizarles que fue otra historia. Los de nuestra edad así lo pueden confirmar. Hasta que llegó la televisión y se anunciaba la muerte de la radio y el cine. En efecto, el cine de la sala tradicional se vino a  pique y especialmente en el frío invierno. Nadie salía de casa, porque todo estaba servido por la tele. Esta industria hace grandes esfuerzos por reconquistar su sitial. Las salas modernas muchas veces lucen vacías, pero el negocio está allí. Deben existir buenas ganancias para que cada vez se inauguren más de este tipo de salas de exhibición de películas. Nosotros recordamos las seriales y en blanco y negro.

Donde la cosa se ha puesto color de hormiga es en la radio. Realmente, dada la cantidad de emisoras, parecen hormigas por lo abundantes. Citaré como ejemplo lo que no nos permite oír radio en nuestro lugar de residencia. No existe una sola emisora en FM que sea de nuestro gusto musical, que propale programas instructivos o de interés general. Abundan las "huayneras" de Cajamarca, Ayacucho y de todo el territorio Patrio. Somos peruanos, pero tenemos otros gustos musicales. Las radio "chichas" nos martirizan con sus locutores similares. No hay buen gusto en las programaciones.

Queremos oír radio "Filarmonía" y en su lugar de sintonía está una "pirata" o legal que no nos deja darnos el gusto. Así lo es en este lugar de Carabayllo, la Urbanización Santa Isabel. Por otro lado, tenemos a las llamadas "evangélicas" que quieren modificar nuestras creencias católicas en base a ritos y actitudes de mal gusto. Por ejemplo, no contentos con invadir las radios, están su misioneros que molestan con sus visitas a casa, a fin de convencernos a nuestra edad. No hay ningún criterio y son moscas que obedecen al macho por que sí. Nadie tampoco los obliga a no hacerlo. Hay respeto.

Nuestra querida profesión se ha venido a menos. Hoy cualquiera utiliza el micrófono y dice lo que le da la gana. Mi Asociación de Locutores del Perú, tiene un reto importante. Existimos todavía viejos y jóvenes elementos con la capacidad de desarrollar la profesión de manera correcta. Lamentablemente hay consorcios que acumulan estaciones de radio y las han convertido en simples tocadiscos. No hay trabajo para el locutor digno y el operador responsable. Esperamos que este gobierno ponga interés y a quien corresponda, haga lo necesario para recuperar la buena imagen de la radio. Gracias. 

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